El día de ayer
definitivamente no entendía nada, tanto así que me preguntaba con mi primo: ¿es acaso "día de los inocentes"?: Mientras se
bombardeaba la luna para encontrar agua y
Marge Simpson posaba para Play Boy, el Presidente de los Estados Unidos,
Barack Obama recibía la noticia de que le han otorgado el Premio Nobel de la Paz.
En ese momento no quedó nada más que para romper el silencio soltar una leve
carcajada, algo así como la actitud cuando en Chile se habla de Libertad y Democracia: ¿Qué es lo que ha logrado este presidente de, por cierto, el imperio actual de occidente? Según los del novel y, a grandes rasgos, la razón sería el que en tan poco tiempo haya logrado diálogo en muchos conflictos. A mi parecer, una triste payasada de lo que se ha llamado "
Obamanía". Por favor, no me vengan a decir que éste hombre ha logrado algo realmente merecedor de aquel premio; Cuando los militares de
UNITAS llegan a nuestras costas y se acuestan con menores de edad (cosa que nuestros políticos se esfuerzan en ocultar) o cuando aún hoy continúa el bloqueo económico a Cuba. ¿Es este hombre realmente merecedor de algo así?
Así como
Madona ha vendido su cuerpo toda su vida, Obama vende su imagen, plena culminación del
Pop-
art, este hombre y su mérito radican
principalmente en una estrategia elaborada de propaganda, mera retórica más que acción. Que me digan esos del Nobel qué pasa con los inmigrantes (tanto "legales" como "ilegales") en su país, que me digan qué pasa con la violencia que genera el
Neolib
eralismo en el tercer mundo. Cuánto su país ha cambiado el modo de pensar a un banal
individualismo centrado en el consumo y a la política en una esfera más de la economía.
Que ha Obama le den todos los premios que quiera, al final, acá en América (No en el "
Wonderland" de los
yankis) seguirá gente viviendo en la calle, intentando
organizarse mientras la policía, mandada por el estado y las
cuerditas que los controlan del imperio, eviten que sean capaces de cambiar sus presentes. Que sigan dándole premios de la paz mientras en medio oriente esa palabra se quede para las clases altas
y las elites, porque los de abajo, de todo el mundo, siguen sus vidas y, negro o blanco, conservador o liberal, el imperio es el mismo en todos lados.