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domingo, 14 de diciembre de 2008

Modelo de vida que es Jesús, el Cristo.

Profundo mensaje y verdadero aporte de uno de nuestros lectores. Si la Fe es una forma de mirar al mundo, cuestionar la Fe es cuestionar el mundo donde vivimos y, como buenos librepensadores que nos reconocemos, cuestionar aquello que hablamos (en lo que creemos) y reflexionar acerca de ello nos permite seguir creciendo como personas.

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Jesús el Cristo, o sea el Ungido de Dios para salvar al mundo, es uno de los personajes más influyentes en el mundo, sin embargo es uno de los menos conocidos. El modelo de Vida Jesús se puede entender desde un nacimiento en un pesebre y una muerte en una cruz, mayor castigo dentro del Imperio más poderoso del mundo antiguo. La figura de Jesús como uno que vino hablar no de aquello que hace el Hombre para llegar a Dios o sea, religión, sino a contar al hombre lo que hace Dios para llegar al hombre, un ejemplo es él mismo, un enviado para la salvación. Muchos esperaron de él un líder revolucionario que libertaría al pueblo de Israel, esperaban al gran Mesías. Se encontraron con un carpintero que recorrió cuanto lugar pudo, sin tener donde dormir, sin tener dinero para pagar impuestos, pero pagándolo, con uno que se acercó a prostitutas, ladrones, enfermos, autoridades políticas y religiosas, niños, mujeres y dio un hermoso sermón sobre los “samaritanos” los cuales eran visto por los judíos como impuros. Que visión tan grande (aun cuando es tan resumida). Si hoy viniera Cristo, claramente rompería los esquemas de todos, sin embargo sería un perdedor, perdedor sería para “Los creyentes de nuestros tiempos”,ellos verían a un hombre de unos 30 años, que siendo culto (Maestro de escritura) impartiría su conocimiento sin cobrar nada, sin tener casa, medios mínimos de comodidad, soltero y viviendo por la fe en Dios, un ideal que no se ve, que no encaja en tiempo y espacio. Sería para ellos un gran perdedor, el cual no aprovechó las herramientas y no tuvo consigo los símbolos de prosperidad que puede alcanzar un Hombre. Por el contrario para los “Los No creyentes de nuestros tiempos” o aquellos que gustan del nombre de “revolucionarios”, Jesús les aparecería como un iluso que con una vida y palabras que desprecian el mundo material, no lucha por tener más pues no lo concibe como acto liberador. Verían a uno que sabiendo que los cambios parten de los individuos y de aquel que profesa, entregó su vida, renunciando a todo y entregándose a la Voluntad de Dios y obedeciendo a ella incluso con la muerte junto con el rechazo de su propio pueblo que un día lo recibió como a un rey como y luego lo entregó a muerte de Cruz en un juicio público. Para aquellos que no están enclaustrados en los entes cerrados antes mencionados o sea ni completamente “creyentes”,ni completamente “no creyentes”, Jesús les aparecerá como aquel que en nuestros días realmente representaría una revolución, por la cual se parte de la voluntad de uno y por la cual no se buscan las mismas armas del oponente, sino aquellas que para algunos sería de que: - Dios entregó al hombre para salvación o sea Jesucristo como mediador entre Dios y los Hombres. - Para los otros, una revolución que parte de los hombres, demostrando que si se puede entregar la vida por un mundo distinto y porque no mejor.

De una u otra forma, quizás terminaríamos entregándolo a un manicomio, lo veríamos como a un mendigo, lo mataríamos al no entenderlo ni querer emprender el desafío de entrega que el nos mostraría, por el cual la santidad no es de algunos santurrones, sino aquella presencia de Dios que es el Amor en el hombre y por el cual este no vive sino es hacia el prójimo, es mundo de la comunión y no de mensajes “romanticotes”, sino de práctica, de entrega sin nada a cambio.

Para finalizar: Jesús es uno de los personajes más utilizados, hablados, manipulados, seguido, enjuiciado. Sin embargo, sin lugar a dudas es uno de aquellos que más falta conocer y aprender, de ese que nació en un pesebre y murió en una cruz.

Óscar Guerra G.

CARTA DE PEDRO LEMEBEL A SEBASTÍAN PIÑERA

Supongamos que es de Lemebel, ya que nos llegó por correo, pero nunca se sabe de la información de internet. De todas formas, es un texto interesante y el estilo se parece mucho al del autor.

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Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. Con cerros, bosques y ríos, hasta que se pierde la mirada en la distancia, le pertenece a usted.
¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener.
Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda.
Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar a la posteridad sólo por eso.

Porque cuando cita mal a Neruda se nota que a usted le dio sólo para los números y no para la letra.
Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión, poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo.
Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una tétrica película que olvidar. Sin vacilar marchar, que el futuro es nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación.
Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista.
O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura, haciéndole campaña a Büchi, amigote de la misma patota facha que le anima la campaña. Los peores, la gorilada del terror.
Parece que este suelo nunca aprendió la lección, ni siquiera a golpes, y con facilidad se traga el sermón de la derecha pinochetista, ahora remasterizada con piel de oveja neoliberal. Pero son los mismos de entonces, soberbiamente gozando los privilegios de la democracia que conseguimos nosotros, y sólo nosotros, porque también yo dudo que en el plebiscito votara que no simpatizando por la derecha.
Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un Sena con sauces. Puro arribismo, intentar esticar con terracitas y botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que le va quedando a esta ciudad.
Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza?
Quizás todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las garantías de la represión.

Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros
sudábamos la gota gorda, o la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el pasado aflore cuando menos se lo espera. A usted ni a sus yuntas del pacto les conviene el pasado, por eso miran turnios y amnésicos al futuro.
Su discurso Disneyworld, míster Piñi, no resiste análisis, y sólo el arribismo miamista de algunos chilenos le compra su receta de vida fácil, su filosofía banal de texano paticorto. Usted me recuerda a Bush, a Menem, Piñito. Es la nueva derecha titiritesca y farandulona.
Puro show, pura foto tecnicolor de mundo feliz con sus sombreros republicanos en el Crown Plaza.
Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas y parientes de hippysmo revenido.

Demasiado barato quiere rematar este
país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de Harvard. Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para usted que es tan humanista cristiano.

Porque usted es pillo, Piñín. Quiere sacar adherentes de todos lados, como si este país fuera sombrero de mago. Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele
a ventaja populista.
Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra en el 2009.


PEDRO LEMEBEL

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Más que político...ridículo. - Verbórrea de Medianoche.

Para reír un rato de la pobre clase política chilena, esa que cree que es importante y que ejerce democracia (esa democracia que yace muerta y pudriéndose bajo constituciones de asesinos , robos, desprecio por ciudadanos, persecuciones, hipocresías, etc. ). Hay que agregar que cuando me refiero a la "pobre clase política", no es precisamente por el dinero que ganan, sino más bien por la vergüenza que causan sus planteamientos como personas y mentiras que dicen sin siquiera temblar un poco.
A don Fernando Flores, quién creyó ser un revolucionario al salir de su partido (pero salir de la bosta para entrar a la bosta no es precisamente revolución), quién se piensa novedoso, original, prístino o, incluso, "pulento": Un hombre que ahora sería muy anciano dijo que cuando alguien pierde la calma frente a las preguntas, es precisamente porque no tiene argumentos para defenderse.
Espero que busque quién decía eso, quizá aprenda un poco, y gaste su tiempo en algo que vale la pena.
Para aquellos políticos que piensan que las cosas se definen por las banderas: País socialista es aquel en donde los intereses de las personas, como individuos importantes, mayoría o no, son escuchados, y no vejados por acciones represivas o discriminatorias.País socialista es aquel en donde se llevan a cabo economías SOCIALES, no NEOLIBERALES!. País socialista es un proyecto que no se ha llevado a cabo en Chile. Bachelet que se viste de socialista, sigue siendo Bachelet, ¿no?.

Luego de la verbórrea madrugadora, casi sinsentido, pero con espíritu de protesta y propuesta, los dejo con la gracia de don Flores. Que la disfruten.


P.D.: Un saludo al periodista, quién hacía su trabajo y, como parte de este, se encuentra lidiar con gente así...pero que no olvide que eso es lo mínimo que se puede hacer por el periodísmo; aún queda más por entrevistar, aún quedan preguntas mejores que aquellas, de esas que hasta al editor le causan escalofríos, la cosa no es pensarlas y conversarlas, la cosa es PUBLICARLAS.

Saludos,
Osama.-




domingo, 7 de diciembre de 2008

Samsara

Un cuento que escribí ayer, en una noche de inspiración. Le doy las gracias a Sofi, ella me ayudó a darle un poco más de coherencia y de encontrarle un título. GRACIAS SOFI!!!

Miguel se encontraba mirando por la ventana de su cuarto, a lo lejos, unos dos o tres bloques, una pareja discutía. Si no fuese por el sol que se escondía a esa hora, lo más probables es que miguel se hubiera percatado mucho antes que una de esas personas tenía un arma, y esa arma estaba apunto de dispararse y cambiar por completo su vida. Para bien o para mal, eso estaba por verse.
Pero el sol golpeaba en la cara en ese ángulo, y nada de eso se veía. El disparo sonó ahogado por el murmullo constante de una ciudad que no se detiene, de una “población de personas que ya no creen en fronteras y en naciones, solo creen en seguir creciendo”, como decían los políticos cuando hablaban de esta ciudad.
El disparo era fuego y Miguel, en ese momento, era un témpano. El hielo fue derretido por el fuego, y sobre el piso, bajo las piernas de Miguel, el hielo fluyó a caudales y miguel alborotado en un enredo de gesticulaciones, pensamientos, miradas, sobresaltos y respiraciones ansiosas, intentó detener ese hielo que lo empapaba.
Mientras a Miguel se le iba la vida, a Carolina, en el otro cuarto de ese edificio que estaba lleno de personas, la vida la quemaba enormemente y esta le entregaba otra vida. Esa era su hija Margarita, de ojos verdes como el padre que sólo vio una noche de fiesta en un lugar macabro. El fuego de Carolina quemaba de amor, no pasaba el tiempo, todo giraba en torno a este influjo de hielo y fuego.
Los últimos rayos de sol alumbraban un cuadro en el muro que miraba a la ventana. Una que otra flor plástica intentaba brillar entre el polvo y los brillos que la componían. Miguel y su hielo se desparramaban por el piso, dejó de pensar y comenzó a sentir, a liberarse entre las sensaciones que se le desparramaban de todas partes.
Carolina sintió un golpe seco, más no le prestó atención, el dolor era de tal magnitud que solo se centraba en él, y en su función en este momento: dejaba de ser persona para crear persona. Dejaba de ser Carolina y el peso de su cultura y toda creación humana se volvía banal frente a una orden superior, a una obediencia absoluta a algo más profundo que cualquier dios alguna vez fue capaz de concebir. La naturaleza en ese momento no la diferenciaba de ninguna especie, era ave, loba, perra, rata, era toda fémina, toda vida, toda sangre y fluidos que se desparramaban por el piso. Sola en esa habitación dio a luz a Margarita, que por ese segundo no tubo nombre y fue libre, completamente libre: nadie la juzgó, nadie quiso saber qué haría de su vida ni con quién andaba, siquiera lo que pensaba, sentía, decía, hacía importó. Solo la vida le abrió los brazos como su madre las piernas en ese instante y la sangre no era solo sangre, era fuego. Miguel, en el cuarto de al lado, sonrió por un instante, cuando en el trance de su vida hacia la otra, alcanzó otra libertad. En esa transición de lo uno a lo otro Margarita lo saludó con un llanto y el, con las mismas lágrimas la saludó. Los dos lloraron un largo llanto y fueron augurio mutuo, pues cada uno previno al otro de lo que vendría. Los ojos verdes de Margarita abrasaron el hielo de Miguel y el canto de lágrimas de Carolina reverberó en un mundo que nunca se detuvo. La pareja seguiría luchando a lo lejos. Miguel terminaba un camino que Margarita comenzaba a recorrer.


Diego Fernández Gajardo

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Samsara: Sánscrito, “se refiere al ciclo incesante de nacimiento y muerte en los seis caminos”.

miércoles, 3 de diciembre de 2008